Un recorrido por la historia del Monasterio

HistoriaEl Monasterio de San Antonio el Real de Segovia cuenta en sus techos con una colección única de artesonados mudéjares del siglo XV.

El Rey Enrique IV de Castilla disponía desde príncipe de un palacio de recreo en lo que entonces eran las afueras de la ciudad de Segovia. Posteriormente, decidió fundar un convento de franciscanos bajo la advocación de San Antonio, y su hermana la reina Católica Isabel I convierte en femenino el convento dentro de las reformas realizadas en las órdenes religiosas bajo su reinado.

Situado en la Segovia junto al nacimiento del Acueducto, San Antonio El Real es un gran desconocido, una joya escondida que guarda una colección única de artesonados mudéjares, de lacería, en sus techos centenarios.

La visita a este convento es una alternativa para quienes ya conocen Acueducto, Catedral y Alcázar, la trilogía monumental de Segovia. El lugar sorprende por la belleza de las composiciones de sus techumbres y las interesantes y valiosas obras de arte que se conservan a modo de museo, así como muchas curiosidades.

El convento no ha sufrido en su larga historia ninguna agresión externa: ni incendios, ni guerras han cambiado su fisonomía. Incluso en años difíciles fue refugio para religiosas de otras comunidades amenazadas.

El recorrido comienza por la iglesia, obra barroca del siglo XVIII, cuando la primitiva nave del siglo XV fue transformada. El artesonado original del techo se respetó. Se trata de un excelente trabajo artesanal de estilo mudéjar, muy del gusto de los monarcas castellanos de la casa de Trastámara e inspirados en los del reino nazarí de Granada. La madera utilizada procede del pinar de Valsaín. El friso de yesería, con decoración gótica, contiene la heráldica de Enrique IV. La construcción del Convento se inicia por la iglesia en 1.455. El templo contiene un retablo flamenco con el tema de la Pasión de Jesucristo, datado en torno al año 1.460.

La visita continúa por la Sacristía, donde en 2002 se restauró la policromía del techo, con mucho colorido y de motivos vegetales. Aparece intercalado el escudo del rey Enrique y el cordón franciscano.